20 de Abril de 2013
Mi primer 3000 con esquís, el Garmo Negro, con 3.051 m, pero no todo fue como hubiese deseado, hubo más sombras que luces, hice cumbre, y una bajada un tanto inhabitual. Había querido alcanzar el Garmo Negro en 2008, en mi primera incursión en Pirineos, pero resulta un exigente objetivo para un desconocedor de la zona, en aquella ocasión equivoqué la ruta y continué hacia el Feniás, también interesante objetivo, pero no le alcancé, por fatiga, quedándome realmente cerca de él. En esa ocasión el descenso resultó accidentado, no encontrando el camino bueno de descenso, y finalmente descendiendo buena parte con crampones por un tubo.
En esta ocasión el ascenso fue rápido y por el buen camino, caminando hasta abandonar el pinar en la Mallata Baja, desde aquí, ya con esquís, por nieve muy dura, consecuencia de las fuertes heladas nocturnas, primero hasta la Mallata Alta, después hacia el Oeste para remontar la canal O que estaba totalmente barrida por aludes, después flanqueo hacia el N sobre la muralla sur del macizo hasta alcanzar el collado entre el Argualas y Garmo Negro. Desde el circo del macizo de Argualas, coronado por el Garmo Negro, Algas y Argualas, el ascenso de los 200 m finales por la pala cimera del Garmo Negro (O), fue con crampones hasta la arista cimera y la cumbre. Cumbre con vistas espectaculares sobre todo el macizo y el Balnerio de Panticosa.
He llegado a la cumbre bastante cansado, y toca ahora comenzar el prometedor descenso. La nieve sigue muy dura a esta altitud a pesar de ser las 13 horas de la mañana, y las opiniones para el descenso por esta empinada pala (unos 45º), se dividen, algunos bajan esquiando, y otros optan por descender con crampones con los esquís a la espalda. Yo desciendo unos metros donde una repisa sobre una roca me ofrece el espacio mínimo necesario para ponerme con dificultad los esquís. Desde esta inestable posición me lanzo al descenso, primeros metros de flanquero y, en el primer giro, resbalón del esquí y al suelo. No puedo reproducir con detalle lo que sucedió a continuación, recuerdo que en los primeros segundos pensé en sacar el piolet que había colocado intencionadamente entre mi mochila y mi espalda, segundos después que no lo conseguiría porque estaba cogiendo demasiada velocidad, después debí dejarme llevar pensando en las posibilidades de parada antes del collado, ¿y si continuo deslizándome?, ¡en fin!, descenso angustioso, eso sí, rápido, muy rápido. Finalmente me paré bastante próximo al collado, donde la pendiente se tumba, pero mi trayectoria se dirigía, como es lógico, buscando la máxima pendiente, hacia las palas que terminan en el cortado sur. Quiero pensar que tuve suerte después de todo. Conmigo pararon uno de los esquís y los bastones, que no había soltado de las manos a pesar de llevarlos sin atar las correas, esto me hace pensar que mi reacción fue nula, a pesar de haber pensado en sacar el piolet, no debí intentarlo en ningún momento, pues primero tendría que haber soltado el bastón.
Toca ahora el recuento de daños materiales y personales, un esquí no está conmigo, enseguida un grupo que se encuentra en la base del circo viene a ver cómo me encuentro, muevo brazos y piernas si más dolores que el de algunas contusiones, no me percato de más daños aparentes, pero una de las personas señala a mi brazo, veo la nieve teñida de sangre, tengo una tremenda rozadura – quemadura en mi brazo, la caída ha levantado las tres capas de ropa que llevaba y la piel ha rozado directamente la nieve, esto tiene muy mala pinta, aunque por el momento no duele. Decido tapar la herida con la ropa, ya me acordaré de ella más adelante, ahora hay que concentrase en el descenso, que todavía queda mucho hasta el Balneario. Mientras, otro par de esquiadores, espectadores privilegiados de mi caída, han alcanzado el collado y se dirigen hacia donde estoy, todavía sentado en la nieve. Me informan que han dejado mi esquí clavado en mitad de la pala que da acceso al collado, aquí la nieve ya se había transformado y el esquí paró el solo, me imagino que, de haber seguido deslizándome, yo también hubiese parado en este tramo de nieve transformada, porque lo que viene después es precisamente el murallón sur, y ese, es muy probablemente un viaje de solo ida.
El resto del descenso no fue precisamente de disfrutar, con condiciones mermadas, físicas por el cansancio y la quemadura que escocía bastante, y mentales, pues iba con un acojone considerable, y en cuanto la nieve estaba un poco dura o no veía la continuidad de la pendiente, el miedo (o prudencia) se apoderaban de mí, y puse crampones en algún tramo antes de la Mallata Alta de Argualas. Disfruté lo que mis condiciones me permitieron, dadas las circunstancias, pero debo reconocer que es un itinerario sumamente atractivo, que permite alcanzar un 3.000 del pirineo de manera rápida, con una gran recompensa, que es precisamente la pala cimera del Garmo Negro, cuyos 200m de desnivel yo bajé rodando. Itinerario a su vez exigente y con gran exposición a avalanchas, tanto con nieves recién caídas como primavera, con puntos expuestos en el flanqueo sobre la muralla sur del macizo.
El fin de la jornada fue en el centro médico de Sabiñánigo, donde me valoraron y curaron mis heridas. Debo agradecerles su magnífica atención y el tratamiento con parches milagrosos que en una semana hicieron que ya volviese a aparecer la piel que había dejado en la pala cimera del Garmo Negro.
Aquí no puedo resistirme a poner unas fotos de mis daños colaterales, al menos los visibles.
Bajando de vuelta por el pinar hacia el Balneario, la herida escocía
Esta magulladura la descubrí mientras conducía, me di un sobresalto, mala pinta. 
Y ALGUNA FOTO DE LA AVENTURA.
Garmo Negro (centro dcha), Argualas (centro izda) y el itinerario desde el Balneario de Panticosa. La foto es de dos días después que exploré el macizo al Este del Balneario.
Hacia la Mallata Alta de Argualas, el Garmo Negro ya se divisa (izda), pero aún queda mucho recorrido.
Con vistas a la Mallata Baja de Argualas y Pico Gabarda?.
Ya en la subida a la Mallata Alta hay división de opiniones entre cramponeo y esquí cramponeo, la nieve estaba muy dura.

El la Mallata Alta esto es lo que nos encontramos, toda la canal de ascenso barrida por aludes.
Superando la canal, primero por la propia canal negociando con las coladas de los aludes, después por el hombro izquierdo.

En la travesía sobre el cortado sur, ya con vistas a la pala cimera del Garmo Negro.

Próximo al collado entre Garmo Negro y Arguales, con vistas al macizo al Este del Balneario, que exploraría dos días después.
Superado el collado, en la entrada al circo del Argualas. En este punto más o menos pararía de mi inhabitual bajada de la pala cimera del Garmo Negro.
Subiendo la pala cimera del Garmo Negro, crampones obligados.
¡Guau!, ¡que vistas hay desde aquí!. Cumbre del Garmo Negro. Perspectiva 360ª girando a izquierda.









Descenso desde la cumbre del Garmo Negro hacia el circo de Aargualas, una pala de unos 200 m de desnivel y 45º. 
Autorretrato desde la cumbre del Garmo Negro. Yo salí esquiando uno metros por debajo de la cumbre, y bajé … de otra manera …
… deslizando mi cuerpo por esta magnífica pala más o menos hasta donde está el grupo de la izquierda … 
… con estas consecuencias. ¡Tuve suerte! 
Esta es del día siguiente, ya curado en Sabiñánigo de mis magulladuras. Decidí tomar un día de reposo.
¡ Nos vemos por las montañas !